Del huerto al frasco: ingredientes clave en la cosmética consciente
La primera vez que maceré flores de caléndula recién cortadas fue un julio de calor seco. Coloqué los pétalos aún tibios de sol en un frasco de vidrio ancho, los cubrí con aceite de oliva virgen extra y sellé con una gasa a fin de que respiraran a lo largo de los primeros días. El aceite pasó de dorado a un ámbar intenso en dos semanas, y ese color no mentía: ahí dentro se concentraban carotenoides, resinas y un perfume a campo limpio que después transformé en linimento par